Año nuevo, vida nueva.

Y un carajo! Con perdón de las damas como diría Maradona.

Y es que esto no se lo cree nadie. Cuando llega un año nuevo todas nuestras mentes se llenan de buenas intenciones y cambiar nuestros errores del año anterior. Lo peor es que nos lo creemos al principio. Pero claro es muy fácil cumplir con ellos cuando aún estamos de vacaciones y pocas cosas en las que pensar, sin el extrés diario y la rutina.

Poco a poco todo irá volviendo a la normalidad y con ella todos esos buenos propósitos se irán esfumando, y seguiremos siendo tal y como somos, porque podremos mejorar pero nunca cambiar del blanco al negro, sin haber pasado por ser gris. Esto es como las dietas de adelgazamiento, ¡no existen las que son milagro! Así que no te timen...

Así que no nos queda otra que asumir como somos. Seguiré estudiando los últimos días, siendo soltero de oro, enganchado al ordenador, el Córdoba CF empata, el Real Madrid no juega bien, sigue lloviendo, el Michale sigue gordo, Mànué es igual de feo, etc...

No nos queda otra, resignarnos de haber corrido mejor suerte en la configuración de nuestro cuerpo. No nos queda otra...

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