Si ya de por si cuando era peque odiaba los domingos, por dejar las tareas para última hora, por el cambio de horario y tener una noche de doce horas, etc. Si a esto le sumamos que mis domingos actuales se resumen en levantarse, preparar la maletita y caminito. Se hace… ¡inevitablemente odioso!
Y es que vuelvo con la sensación de haber aprovechado el fin de semana, y por otra parte no. Aprovechado porque he estado todo el finde con la familia, cosa que no puedo hacer durante la semana. Pero por otra parte que me recorro ciento y pico kms. para sentirme más cerca de ti, y tengo la sensación contraria, será porque apenas nos separan unas cuantas avenidas.
Otro de los motivos para odiar este domingo es porque me pierdo el derbi de todos los derbis. Pero hoy Sabina tendrá que ahogar sus penas en alcohol porque el Pipa marcará, supongo. Aunque siga pensando que es feo y cani, no puedes convencerme =P
Aunque he de admitir que hay otras motivos que me hacen mirar con positivismo la semana, tus sueños, vamos los míos. Fíjate la casualidad que nos llevan a la playa: ‘’Sentados en una orilla viendo a los demás pasar. Como yo tampoco dije nada aquella noche, fue la vez que más cerca estuvimos de enredarnos en un beso, de mezclarnos bien por dentro. Aquella noche fue la vez. Como tú nunca dijiste nada. Se nos fugó la noche de jugarnos en un beso lo bueno de los momentos’’.
Pero todo eso queda atrás, porque desde que hago planes con más de un mes de antelación, todo es diferente. Me hace vivir pensando en ese momento, en esa fecha. Y esperando a que llegue, seguiré escribiendo…
0 comentarios:
Publicar un comentario